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HOTEL CALIFORNIA

PATRICK DIA I (Capítulo 3)

Hace un par de horas que se han llevado a Pete a la enfermería. Le ha pasado lo que a algunos chicos aquí. Desde que estamos ingresados, ni a él ni a mi nos dio nunca un ataque de estos (ahora tengo dieciseis años).

Me giro hacia a la izquierda abrazando mi almohada, es algo que hago cuando no tengo sueño y doy vueltas por la cama, un crujido de papel suena de dentro de la funda. Es una carta, mi primer reflejo es esconderla, si me la ven la requisarán.

Es de Pete y dice:

“Patrick, no te preocupes estoy bien. Es sólo una estrategia para salir de aquí, no podía correr el riesgo de que te pasase algo intentando que te fugases conmigo. He provocado el ataque a propósito y si todo a salido según lo previsto, estoy lejos de aquí planeando como te sacaré.

Sé fuerte, no te preocupes por mi, sé apañármelas solo, ya me conoces.

La vida nos ha privado de la libertad, pero lo conseguiremos hermano. El mundo es muy grande para que solo veamos esta parte. No te desanimes o me destrozarás.

No pienses en el día en qué iré a buscarte, haz cosas que te entretengan mientras y así mantendrás la cabeza despejada porque te necesitaré en plenas facultades para sacarte de ahí.

Deshazte de esta carta o nos desbaratarán el plan.

Antes de lo que esperas estarás fuera. Confía en mi.”

Qué mamón, me dan ganas de darle una paliza. Me hubiera gustado tanto haberle ayudado a salir… Bueno, sus motivos tendrá, siempre tiene la razón. Y me da rabia.

Pero no sé si lo ha conseguido, voy al servicio a ver si desde la ventana veo algo.

Fuera está todo en calma como siempre, solo veo al cirujano hablando con los dos guardas mientras aprieta algo blanco contra su cara, parece una toalla, pero estoy demasiado lejos y está demasiado oscuro como para distinguirlo.

La morgue tiene las luces apagadas y no parece haber nadie,¿lo habrá conseguido?

Debo enterarme de algo, pero a estas horas no creo que me den ningún tipo de información. Disimuladamente, recorro el pasillo como si fuera adormilado, lo hago muchas veces para coger alguna revista de coches o motos cuando no tengo sueño y le preguntaré a David.

Es un chico de unos 27 años, muy simpático, adicto al café, siempre está al lado de la cafetera ,desde ella se ve entero el dormitorio, se tumba en una silla y apoya los pies en una pequeña mesita que hay delante mientras lee algo de prensa deportiva.

-Hola David, buenas noches.

-Buenas noches, ¿no puedes dormir?

-Se acaban de llevar a Pete a la enfermería, hará cosa de un par de horas y se me ha ido el sueño.

-Vaya hombre… ¿y como está?

-Sinceramente no lo sé, me dijeron al llevárselo que lo tendrían en observación esta noche y lo traerían mañana de nuevo.

-Entonces no te preocupes, es rutinario. Ve a la cama.

Mi estrategia no había surtido efecto, tenía que contraatacar.

-Supongo que a ti tampoco te dirán nada… Es solo para quedarme tranquilo… Hazme ese favor va… Que tú te llevas muy bien con Pete también… Venga…

Me mira como pensando que lo estoy manipulando, pero cede. Coge su teléfono y llama a uno de los guardas que hablaban con el cirujano fuera.

-Buenas noches caballeros.

-Buenas noches David, dime.

-A ver, tengo aquí un chico que pregunta por el estado de su amigo que acabáis de llevar a enfermería.

-…

Estuvieron como veinte segundos sin decir nada.

-Hola chicos me oís…

-Sí David, un momento que le pregunto al doctor.

El doctor cogió el teléfono estresado y preguntó.

-¿Quién es el chico qué pregunta?

Aquello no le gustó a David, el doctor le caía mal y nosotros habíamos estado en los últimos dos años hablando horas seguidas con él de cualquier cosa que tuviera motor y ruedas. Su tono de voz era amenazante y desde la ventana se veía que sabía donde estábamos porque al coger el teléfono se giró hacia nosotros.

-¿Eso da igual doctor no?

-No da igual, ¿Quién es el chico?

-Mire doctor, le seré sincero, Peter y yo teníamos muy buena relación y cuando me he enterado que esta noche se ha puesto malo he decidido preguntar. ¿No creo que eso sea malo verdad doctor?¿Usted le pregunta a sus amigos cuando se ponen enfermos, no? ¿Usted lo hace verdad doctor?

El tono de su voz bailaba entre la ironía y el desafío, no se caían bien y se notaba. Me había salvado de una buena y me hacía gestos para que me fuera a mi cama, al parecer no le dio buenas vibraciones aquella conversación.

Siguieron hablando, pero como me alejé no escuchaba bien lo que decían, se notaban más serios y técnicos. Los guardas de aquí son más enfermeros que personal de seguridad. Llevan uniforme y controlan los accesos a las puertas y recintos, como haría un enfermero de un psiquiátrico o una planta un poco especial de un hospital.

Al rato, se acercó a mi litera y me susurró:

-No te preocupes, tu hermano (él conocía nuestra proximidad) lo trasladaron a otro sitio, como es la primera vez que le da un ataque quieren asegurase de que se trata, no te preocupes, buenas noches. No digas que te he protegido, ni que eras tú quien preguntó primero. (Me guiñó un ojo)

-Gracias David.

-Me debes una.

Me dijo señalando a la máquina de café que tantos ratos no hacía estar a su lado.

El doctor miente, seguro que ha mentido a David, él no me haría eso. Lo sé. Intentan esconder lo que ha pasado ganando tiempo. O se ha fugado o lo han cogido en plena fuga y le están dando un escarmiento, nunca usan la violencia como castigo pero tampoco nunca nadie a intentado fugarse antes.

Lo que está claro es que no ha venido nadie a buscarle, la puerta suena  mucho en este silencio sepulcral que domina toda la noche. Alguna vez algún camión ha traído un cargamento urgente, casi siempre son medicamentos aquí, y nos ha despertado a todos.

A más, en cuanto el motor de la puerta se acciona una luz proveniente de un foco situado justo encima. Ilumina casi todo el patio y parte de las ventanas. Lo habría visto si hubiera entrado alguien. De eso estoy seguro.

Estuve despierto hasta las tantas leyendo las revistas que ya me sabía de memoria, conozco los motores v6 de 24 válvulas ya de carrerilla, son revistas antiguas que debe traerlas alguien de casa porque siempre son las mismas y suelen ser de meses atrasados. En cambio de motos son más actuales, a algún enfermero le gustan, las compra cada mes, nos llegan a Pete y a mi y las leemos con ansia y emoción a partes iguales.

Los vídeos que vienen casi siempre son antiguos y nos podemos pasar horas viendo a Doohan y compañía a toda velocidad por los circuitos de todo el mundo.

¡Eso es vida!

Ni estrella de Rock ni tonterías, ese es el mejor oficio del mundo, viajar, conocer gente, empaparte con el mundo de las carreras ,pasar a toda velocidad el primero por la meta… Eso es libertad… 

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