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HOTEL CALIFORNIA

PETE DIA IV EN EL EXTERIOR (Capítulo 14)

Después de los acontecimientos de ayer, he anulado cualquier encuentro con las cadenas de Televisión y Radio. Toda empresa que pretenda sacar provecho económico de mi historia no me conviene, no serán justos y moverán la noticia hacia sus intereses económicos o de poder.

En cuanto llegué al apartamento, me tumbé en la cama mirando al techo e imaginando lo que habría pasado si me hubieran parado, qué me fue de bien poco, y hubiesen descubierto que no llevaba nada encima. Me habrían obligado a venir a buscarlo aquí involucrando a ellas que no tienen nada que ver. Así no lo puedo hacer, tengo que ser más cauto, lo que tengo lo desea mucha gente y debo usarlo para sacar a Patrick de allí.

Mirando por la red he encontrado un par de sitios interesantes, uno es una ONG que se dedica a ayudar a los menores y el otro es una especie de blog de Internet que se dedica a desenmascarar acciones tiránicas de los gobiernos.

Por ahora mis intereses pasan más por la ONG que por el portal de la red, básicamente porque los segundos no me ayudarán a sacar a Patrick del orfanato. Les envío un mail, me contesta una chica que se llama Cristina, me cita en un café que hay en el centro.

Le digo que yo no iré, que irá un chico con una grabación en un móvil, para que escuche el mensaje. Él llevará gorra, gafas de sol y una sudadera negra, es un chico de unos 16 años. Dice que de acuerdo, a las 18h. Allí estaré.

Apenas he comido, supongo que me espero otra encerrona como ayer y eso me bloquea el apetito. Es una lástima, porque los macarrones que preparó Alba y me dejó en un Tupper tienen una pinta estupenda. Me ducho antes de partir a mi cita, grabo en el móvil el mensaje que quiero que escuche y cojo los auriculares para que solo lo oiga ella. El autobús de las 16.45h es el que me deja más cerca del café y me dará unos diez minutos de ventaja sobre ella para ver si viene alguien más.

Si noto cualquier cosa extraña, huiré. No quiero volver a jugármela. Lo tengo clarísimo.

Llego al café a las 17.53h no hay nadie, tan solo una pareja de ancianos que toman dos estrambóticos capuchinos en copas de helado. Tomo asiento, al fondo pero mirando hacia la puerta. Debo tener una buena perspectiva en caso de necesitar huir.

Las 17.57h entra una chica morena con el pelo largo y ondulado, es alta y esbelta. Su mirada despierta e investigadora me confirma que es ella, es joven, de unos veinte y pocos. Me ha visto y se dirige a mi. Le paso el teléfono con los auriculares puestos por encima de la mesa, no hablamos. Mantengo la mirada fija hacia el suelo mientras ella escucha el mensaje:

Puede que te suene extraño. Pero poseo información muy importante que me gustaría que fuera revelada a la opinión pública. No quiero usar los métodos de televisión o radio porque sus intereses económicos interfieren en la naturaleza de esta información.

En este escándalo están involucrados altos cargos del Gobierno y empresas muy importantes. Si te da miedo, lo entiendo y no te juzgaré por ello, pero si decides tirar hacia delante necesito que sea hasta el final. Las víctimas son niños inocentes que lo único que han hecho es nacer sin padres y cruzarse en el intento de hacerse multimillonarios unos sinvergüenzas sin sentimientos.

Si decides seguir, escribe en un papel el día, hora y localización del siguiente encuentro.”

Le ha cambiado la cara, ya no está tan risueña. Pide un bolígrafo al barman y escribe en una servilleta de papel:

“Podemos ayudarles. Te presentaré a alguien. Mañana 11h Muelle Norte amarre 14.”

La chica recoge sus cosas y con un tímido gesto con la mano desaparece por la puerta del bar, mañana me tocará madrugar. Quiero llegar al menos una hora antes de la cita para ver que se cuece por allí. Ya no me fío de nadie.

Cojo el autobús de vuelta al apartamento, tienen que estar a punto de llegar las chicas. Me dijeron que los domingos sobre las siete de la tarde ya estaban allí, para dormir tranquilamente y poder ir a clase mañana.

Acabo de entrar al edificio, es un bloque bastante moderno, debe tener tres o cuatro años. Es curioso que estando tan cerca de una zona universitaria y sabiendo que el alquiler no podía ser muy caro, construyesen un edificio con unos acabados más que decentes. Los suelos de mármol color salmón, ascensor nuevo y mucha luz le dan un aspecto agradable y acogedor. O a lo mejor es que a mi con tal de estar fuera de aquel orfanato cualquier cosa me sirve.    

Entro en el apartamento, el olor a perfume, anuncia que ya han llegado. Me asomo por la cocina y las veo allí hablando del fin de semana. Me encanta estar rodeado de chicas, no es que no me guste estar con amigos pero el calor de una conversación con ellas no lo aportan los colegas.

Me siento delante del televisor después de que me pusieran al día de su fin de semana, necesito saber más sobre el orfanato. En el telediario ya ocupa más sección que al principio, no es un simple motín, ahora hablan de que los fugados son muy agresivos y que hay que tener cuidado con ellos.

Durante unos segundos se han visto imágenes del motín y se ven los chicos tirándose encima de los sanitarios y los militares como perros rabiosos. La batalla fue dura. No enseñan mucho más, pero parece que se va abriendo la información, este no es un reportaje enlatado.

En el momento de la conexión en directo, se ve el reportero con el orfanato detrás envuelto en una actividad frenética, gente saliendo y entrando de la morgue con trajes especiales de control de enfermedades y le han obligado a ponerse mascarilla.

Las cifras siguen bailando de un lado al otro, ahora dicen que son unos treinta fugitivos, cinco muertos y el resto están aún en el “reformatorio” como ellos lo llaman. Las imágenes lo muestran mucho más activo por militares, UROS y carros de combate. Entre los nombres de los muertos y los que han capturado no está Patrick.

Una de las cosas que más me sorprende es escuchar que los chicos muertos han sido en combate. Si dijeran que han sido a causa de las enfermedades tendría lógica, pero así…

Hay dos opciones, o están encubriendo las muertes por enfermedad o mucho cambiaron las cosas desde que me fugué.

Y lo que más me obsesiona… ¿Dónde estás Patrick? Lo que está claro es que dentro del orfanato, no.

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