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HOTEL CALIFORNIA

PETE DIA V EN EL EXTERIOR (Capítulo 15)


Llevo casi una semana fuera de aquella cárcel, sigo sin tener a nadie que publique la información que cogí prestada y no sé donde está mi hermano. Genial.

Por si fuera poco, las cosas en el orfanato se han torcido muchísimo, los chicos están sueltos en “actitud hostil” y ya no sé a quién creer. Al menos hoy, hay oportunidad para la esperanza, Cristina me presentará a alguien que dice que puede ayudarme.

Hoy me llevaré un par de hojas de los informes como prueba para que vean el material que tengo, pero no lo llevaré encima. De eso nada. He aprendido desde la última vez.

Llego al muelle donde nos citamos o mejor dicho, donde me citó. Falta una hora para que lleguen, me fui a la misma hora que Alba y Míriam se iban a clase. No hay rastro de ellos ni movimientos extraños, como note algo que no me guste, me voy.

Hago un repaso visual a las posibles vías de escape desde el amarre donde hemos quedado, en un lado hay una verja no muy alta, metro veinte más o menos, y en la otra una puerta a unos 150 metros, así que si cierran la puerta siempre tendré la bajita verja para saltarla.

Faltan cinco minutos para la hora y al fondo veo aparecer a Cristina, lleva unos vaqueros ajustados ,un polo rosa y un pañuelo blanco enrollado en el cuello. Es una chica muy atractiva. Justo cuando pasa la puerta, aparece una Zodiak negra y amarilla que va directa al amarre 14. Cristina saluda con la mano. Ese es el tipo.

Desde mi zona elevada puedo escuchar lo que dicen:

Cristina- Buenos días, puntual como siempre.

Desconocido- Sí. Buenos días, de tu amigo no podemos decir lo mismo…

C- Espera un momento que seguro que vendrá.

D- Eso espero, no me fío de nadie ya.

Al escucharlos hablar de mi, no pude evitarlo y haciéndole un gesto con la mano a Cristina, bajé las escaleras que llevaban a la puerta de acceso al amarre.

-Buenos días a los dos, soy la persona a la que esperáis. Solo estaba observando antes de bajar.

D- Vaya, un chico listo para ser tan joven. Soy Bob, encantado. –Alarga la mano hacia mi y nos saludamos.

Cristina me mira y sorprendida dice:

-Hola, aunque ya nos conocemos. No hacen falta presentaciones.

Bob nos indica que subamos a la Zodiak, nos dirigimos a un velero que hay a unos dos kilómetros escasos de la salida del puerto. Al llegar a él, amarra la pequeña embarcación al gran velero que desde cerca parece mucho más grande.


B- Aquí estaremos más seguros.- Me dice mientras me guiña un ojo.

Es un tipo de metro setenta y cinco, con un moreno de regatista y pinta de deportista náutico. Le pega este ambiente. Me invita a sentarme y me ofrece una cerveza o un refresco. Escojo lo segundo. Nos sentamos en una mesa con sillas que tiene el velero en la popa. Bob se sienta en frente de mi y Cristina a mi lado derecho.

B- Bueno chico, dime a que has venido.- dice tanteando el terreno.

Yo- Creo que ya lo sabe.- No me gustan los rodeos con estos temas.

B- Bueno en realidad sí lo sé, me han dicho que tienes información muy valiosa pero que no quieres dárselo a ninguna cadena de televisión o radio porque no te fías. ¿Es cierto?

Y- Sí, a todo lo que ha dicho.

B- Cristina es una gran informadora. Explícame en que podemos ayudarte.- Está relajado y eso me inspira confianza.

Le cuento lo mismo que al señor de la cadena televisiva y la reacción que tuvieron ellos conmigo, no les contaré más que a ellos por ahora. Llevábamos más de una hora hablando y bromeando, me cayeron bien, parecen buenas personas. Igualmente les advertí que las pruebas que había traído se quedaron en el muelle escondidas, pero como hubo un cambio de lugar para quedar, no las llevaba encima.

B- No te ofendas, pero las pruebas solo me servirán para confirmar que lo que pensábamos de esa organización es cierto. Seguro que me aportarás mucha información nueva y más viniendo de estar allí viviendo. Pero, nosotros ya sospechábamos de ese lugar. En cuanto a lo de la cadena de televisión, pues no me sorprende nada.

Y- ¿Porqué?

B- Las grandes empresas que gestionan los medios de información del país, son dueñas de muchas otras que están en bolsa. Muchas veces no les conviene crear el pánico sobre algo de lo que ellos se puedan perjudicar. Imagina crear una crisis de algo que es tan “fácil” de ignorar. Estamos en la sociedad del miedo. Todos vivimos asustados, la gripe aviar, el mal de las vacas locas, el mosquito tigre… Con miedo nos venden lo que quieren.

Y- Pero, ¿es ético omitir la verdad donde murieron niños para salvar cuatro euros? .- Mi pregunta era totalmente retórica.

B- Hijo, las cosas son así de tristes. Pero, para eso estamos nosotros. Somos organizaciones por todo el mundo donde nos pasamos información sobre tiranías e injusticias que no sería ético que el ciudadano no conociera. Somos una pequeña ventana de libertad en el mundo de información que vivimos. La gente siempre quiere saber más, actúa en consecuencia y las grandes compañías lo saben.

Si el dueño de Teletonta S.A. tiene una bodega de jamones, en sus informativos hablarán de las proteínas del jamón y sus nutrientes. Es sencillo. El problema es cuando empiezan a decir que si no comes jamón, morirás. Seguro que venderás más, pero crearás el pánico. El canibalismo capitalista no tiene reglas, hoy eres millonario y mañana un desgraciado.

Y- Perdona mi ignorancia, pero ahora estoy entendiendo más la situación.

B- No, no te culpo. Yo mismo no quiero creérmelo, que se pueda ser tan malo por tres míseros pavos. Solo digo lo que veo, mi realidad es esta. No nos lleva a nada, el pensar que vale más el dinero que las personas. En la sociedad no todo vale. El dinero no puede mandar por encima de todas las cosas.

Y- Pero, volviendo a mi caso. ¿Porqué ahora es un reformatorio según las noticias y cuando estábamos allí era un hospital?

B- El miedo chico, el humano no tiende a fijarse en algo si eso no le gusta o le resulta una amenaza. Hay gente que ve las noticias porque le gusta estar informado pero hay otra que si no sale algo que le llame la atención, no las ve o les pone una película a los niños para que se estén quietos mientras hacen la cena. La amenaza, llama la atención a todo el mundo, lo usamos con la excusa de prevenir, por ejemplo cuando hay un accidente en la carretera todos miramos al coche para ver sangre. Los miedos.

Y- ¿Pretenden las cadenas de televisión que nos tengan miedo?

B- Pues mira lo que te digo, puede que no o que directamente les de igual, quien sabe, mientras a ellos no les afecte... Hagamos una cosa, en vez de hablar de conjeturas ve con Cristina a buscar las pruebas y le echamos un vistazo juntos.

Cristina sabe manejar la Zodiak, así que dejamos a Bob en el velero y nos dirigimos a la costa a recoger los documentos que he traído para enseñarles. A ver que opina.

Ella está callada, no me propone conversación, está dolida porque no le dije que era yo en el café. En cambio, hoy desde el principio Bob me ha visto la cara y me ha conocido. La mente de una mujer es difícil de explorar y no seré yo quien me pierda en ella.

Cojo los documentos y volvemos en dirección a la embarcación. Al subir, veo a Bob tranquilo tomando su segunda o tercera cerveza y le paso los folios advirtiéndole que hay más. Su cara se pone seria y se incorpora a la silla mientras le da otro trago a su bebida.   

B- Chico, esto es mucho más grande de lo que me pensaba, el solo hecho de ver todos estos sellos en los contratos e informes me pone los pelos de punta. –Apuntaba con un bolígrafo a los sellos de diferentes países, los informes estaban escritos en inglés y los originales que estaban grapados detrás “en sucio” en castellano y escritos  a puño y letra por el Dr. Lehman, supongo que sería aquel al que le pegué.-

Y- Pues tengo más.

B- Lo que haremos será ir a buscar los documentos que faltan y asomar el hocico por donde está el reformatorio u hospital o lo que sea eso. Esto es muy grande chico. Pero, necesito que confíes plenamente en mí porque quiero hacerte una entrevista a fondo.

Es un gran periodista, se notaba en su oportunismo, sabía que si me hacía la entrevista allí y en ese preciso instante, aunque fuera sin medios, sería más auténtica. Y vaya si lo fue.

Cristina sujetaba la cámara con un trípode, no era un último modelo pero cuando trabajaba de reportero “normal”, Bob estaba al acecho de las oportunidades que surgían al cambiar los equipos por unos más modernos, es lo que él dijo.

Mientras, Bob escribía en una hoja arrugada las preguntas que me haría. Eran directas, incluso crueles a ojos de alguien sensible, pero su periodismo es la clave para hacer entender que el sufrimiento de la gente no se paga con dinero.

El ser humano está por delante, así que si me sacaba alguna lagrimilla, un temblor en la voz o cualquier signo de debilidad le darían un toque de sensibilidad extra. Él también se vende a su causa.

Fueron unos once minutos de preguntas, intensas e interesantes. Más adelante retomaremos la entrevista.

Al acabar, fuimos a comer a un restaurante del puerto. A Bob le conoce todo el mundo, es un tipo popular aquí. No solo es la primera comida seria que hago desde que salí del orfanato sino que además todo está delicioso, pescado y marisco fresco para todos.

Se ha relajado en las preguntas, ahora parecen más para conocer mi opinión que para sacarme información. Supongo que se da cuenta que tiene la historia de su carrera en las manos, no es por ser narcisista y habérsela traído yo, pero tanto él como yo sabemos que esto es muy importante y supongo que no somos los únicos.

Estamos planeando como haremos las cosas a partir de ahora. No tienen que vernos juntos  desde la publicación del artículo o al menos del primero de la serie de artículos. Si le pasase algo a alguno de los dos, el otro debía continuar. Cuando habla así, me da una extraña sensación. Por una parte es lógica, fría y eficaz. Pero por otra, me acojona que plantee un “si pasa algo, el otro debe seguir lo que hemos empezado”.

Como ha sido tónica en mi vida, me toca madurar antes de tiempo.

A petición suya, yo tendré los originales y él una copia. Es simple, Bob dice que esa información no le pertenece, solo pretende ayudarme con mi historia y esos documentos no son más que una herramienta para contrastar hechos.

Las conversaciones con él son inquietantes, su opinión referente a lo que la humanidad establece hoy en día como valores se reduce a dos palabras: dinero y poder. Es como un hippie del siglo XXI.

Y esto convierte nuestro caso en muy peligroso. Está clarísimo que fuese lo que fuese que probaban con nosotros, que por cierto se lo llevaremos a un especialista mañana para que examine los documentos y nos diga que tipo de medicamento era, es un proyecto que debía mover miles de euros e incluso millones.

El poder también peligra, pues si se hace público esto, muchos altos cargos involucrados tendrán que dimitir y seguramente serán juzgados ante un tribunal. Así que seguir en sus puestos como hasta ahora se me hace imposible para los responsables. Aunque cosas más raras han pasado.

La verdad es que da miedo el asunto. Pero no es momento de echarse atrás. Eso es para cobardes.

Al acabar de comer hemos vuelto al barco, hemos planeado como iremos mañana de vuelta al orfanato. Recuerdo más o menos el camino, lo ideal sería quedarnos a una altura y distancia de seguridad porque con el revuelo que hay seguro que todo lo tienen bastante vigilado. Por si acaso le he pedido a Bob unos prismáticos Bausch and Lomb que estaban en el camarote y tienen una pinta fantástica.

Nuestra misión será ver sin ser vistos. Prepararemos los equipos y mañana será un largo día, ahora vuelvo a mi hogar y a ver si hay novedades en el telediario. Cualquier noticia que me dé pistas de donde puede estar Patrick serán bienvenidas.

Me despido de Bob y de una más amable Cristina. Hemos quedado que mañana le traeré su copia de los documentos a cambio que él me eche una mano. Ha sido un día muy largo.

Al volver a la zona universitaria el autobús está muy lleno, parece que esta es la hora punta en esta línea. Al parar en los semáforos me sorprendo de toda la gente que se agolpa en los escaparates de tiendas de televisores, parece que es un noticiario especial pero antes de ver algo el autobús se mueve de nuevo.

Cuando solo quedan dos calles para llegar al apartamento consigo ver que es lo que miraban aquellos peatones tan atentos. Es un vídeo amateur de alguien que graba como uno de los chicos con los que compartía el dormitorio común en el orfanato ataca a una persona ferozmente. No porta armas, parece que le muerde, diría que es la puerta de un garaje o la entrada de una casa pero se corta el vídeo. Todo es muy confuso, sé que es uno de ellos por el horroroso atuendo naranja que llevábamos, pero ¿porqué le ataca? ¿qué pasa ahí?

El ambiente está caliente, debemos darnos prisa en escribir ese artículo o será demasiado tarde. 

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