Blogia
HOTEL CALIFORNIA

PATRICK DIA V (Capítulo 16)

Hace solo dos horas que he abandonado el URO a su suerte, es un vehículo fantástico pero aparte de llamar muchísimo la atención, él ya ha hecho su misión: sacarme de aquel sitio de locos. Ya empiezo a estar bastante harto de andar y a echarle de menos.

Durante la noche he estado conduciendo campo a través con él, sino fuera tan enorme sería un vehículo increíble para la montaña. Su ángulo de ataque es impresionante y podía subir por paredes casi rectas, aunque he estado un par de veces a punto de volcarlo si tengo que ser sincero.

El motor es potente y gastón, porque el depósito de combustible lo he dejado tiritando y eso que tenía más de tres cuartos cuando lo cogí prestado. Supongo que eso no es lo esencial de estos coches. Igual que los acabados, un Rolls no es. Aunque ha cumplido su misión perfectamente, nada que envidiar al HUMMER americano.

Mi objetivo era huir de allí sin coger ninguna carretera de tierra y menos aún una de asfalto. Después de los militares que murieron anoche, seguro que habrían controles por todos sitios. Aunque por suerte no ví a nadie, ni hostil ni pacífico.

Debo empezar a pensar como localizar a Pete aquí fuera, joder, me da rabia pensar en lo que habríamos hecho si me hubiese avisado de su inminente fuga. Esto no se lo perdonaré, ahora tengo que salir adelante por mi mismo.

La supervivencia es un estado que te hace valorar las cosas que en momentos normales das por hecho. Debo ser listo ,frío y empezar a pensar que soy un proscrito, habrá gente buscándome y viendo los niveles de seguridad que tenían últimamente en el orfanato, allí se cocía algo importante. Estoy seguro.

Tampoco puedo sacarme de la cabeza la situación vivida en el patio, ha sido una locura ver a mis propios compañeros que un día antes estaba jugando a los videojuegos con ellos, despedazar al personal con la boca como si fueran animales salvajes.

La expresión que tenían sus caras, me estremezco solo de acordarme: piel pálida tirando a azulada, ojos blancos como los de un ciego, toda la boca negra… y esa extrema agresividad.

Recuerdo que después de la semana fatídica, en la que murió mi hermano biológico, se escuchaban rumores que después de tres días, los cadáveres gemían en la morgue. Aquello en aquel momento sonaba a cuento de viejas, pero después de lo visto, eran ciertas.

Lo he visto con mis propios ojos, el maldito militar aquel quería destrozarme, si llega a soltarse ahora no estaría aquí de eso estoy seguro o sería otro rostro pálido ojos de loco como ellos. Es dantesco.

Pero… ¿y todas las personas qué eran conscientes de todo aquello? ¿no les afectaba? ¿Se iban a casa tan tranquilas?

¿Y nuestro “querido doctor”? ¿Qué pensaría de todo esto?

Me dan ganas de volver a tenerlo delante para volver a pegarle.

Cada vez tengo más claro que ese edificio y nosotros éramos la tapadera de algún tipo de arma militar. Allí pasaban cosas raras y al final lo hemos visto todos. Una de las cosas por las que más deseo ver a Pete es para restregarle por la cara que tenía razón. Paranoico me llamaba.

Llevo todo el día sin comer y estoy muy cansado. Está oscureciendo, no me apetece nada andar por aquí por la noche. Al fondo hay una carretera, parece ser una secundaria que debe pasar por un pequeño pueblo. Así que esa no es una zona segura para un convicto como yo, buscaré al menos un sitio resguardado para pasar la noche.

Al subir una pequeña colina pude ver que a unos escasos dos kilómetros en línea recta hay un desguace de coches. Está pegado a la carretera pero bastante lejos del pueblo que dentro de poco estará iluminado por completo. Debo huir de la ciudad.

Bajo el pequeño terraplén que me conduce a la carretera, la cruzo rápidamente y saco las pocas fuerzas que me quedan para trepar una valla metálica que separa el arcén del cementerio de coches.

No es el sitio más agradable del mundo y tengo que ir con mil ojos de no pincharme o cortarme con nada, no llevo ni una triste linterna. Casi todas las puertas de los coches están , así que al menos, resguardado estaré dentro de uno.

Me pongo a buscar los asientos más confortables en los que pueda echar una cabezadita, hoy dormiré como un vagabundo, en un coche de desguace, menos mal que no es una noche fría.

Al fondo acabo de encontrar la que será mi cama hoy, un Mercedes-Benz E320 con una preciosa tapicería prácticamente nueva y que sorprendentemente no tiene el interior muy sucio. Desde el coche se ven los carteles iluminados de la autopista que pasa a menos de mil metros de mi posición.

Intentaré situarme mañana, que lástima no tener un mapa o un gps, para al menos saber donde estoy. Mirando las luces me quedo dormido, ha sido un día muy largo y estoy harto de andar.

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres