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HOTEL CALIFORNIA

PATRICK DIA VI (Capítulo 17)

Unos golpes en la chapa del coche me despiertan, al parecer este desguace tiene dueño y no está muy contento de verme. Mi salto dentro del habitáculo evidencia el susto que me he llevado, eso sin contar el coscorrón que me he dado con el techo. La sensación de alivio que tenía en el interior de aquel destartalado coche se ha pasado de golpe.

Me disculpo poniendo las manos en posición de rezo mientras miro a la persona que me ha despertado, es un chaval joven de unos 25 años más o menos, lleva un mono azul roñoso lleno de grasa y un pañuelo negro en la cabeza.

P- Lo siento, no sabía que estuviera abierto el desguace, no habían luces anoche.- Mi excusa era realmente mala y más sabiendo que el hecho de que hubiera visto luz no me habría detenido en parar a dormir, puede que me hubiese levantado antes pero la noche la pasaría allí.

Mecánico- Pero hombre, estás loco. ¿Cómo te metes en un coche de desguace a dormir? ¿Y si te quedas encerrado? O no nos damos cuenta y te metemos en la compactadora… Vete, antes de que te vea mi jefe.

P- Mil disculpas de verdad, me voy ya.

Jefe- ¿Qué pasa ahí? ¿Shannon que te has vuelto loco y hablas sólo?

Shannon- Vaya, demasiado tarde, ya te ha visto.- Dice dirigiéndose a mí.- Ven Jared que tengo a alguien que enseñarte.- Grita para que escuche su jefe.-

Jared se acerca, no es mucho mayor que Shannon, dos años más como mucho y tienen cierto parecido. Me mira extrañado y fija la mirada en mis ojos mientras yo avergonzado miro al suelo.

J- ¿Quién es este?.- Pregunta extrañado.

S- Pues la verdad es que no sé su nombre, estaba durmiendo dentro de una de las “Merches” del fondo. Parece que ha pasado la noche aquí. –Explica mientras me mira para intimidar.- Creía que el desguace estaba abandonado, dice.

J- Pues por el éxito que tenemos… casi, casi…

Jared parece incomodarse menos con mi presencia, supongo que soy la anécdota del día y no parece molestarle demasiado.

J- ¿Al menos habrás dormido a gusto?.- Su pregunta es con ironía.- Por lo menos dinos como te llamas, no…

P- Sí, sí claro. Lo siento. Soy Patrick.- Me froto los ojos incrédulo de la situación que estoy viviendo y le alargo la mano en señal de saludo.

J- Cómo has escuchado de mi hermano, soy Jared y él se llama Shannon y somos los dueños de todo esto.- Explica mientras abre los brazos señalando a la extensión del patio del desguace. –Todo esto…

Shannon también me saluda, ahora su expresión es más relajada, parece que estaba esperando la aprobación de Jared para fiarse de mí.

J- Vamos que te invito a un café, la noche ha debido ser dura aquí.

Es muy amable conmigo y no sé porqué. De camino a la oficina pasamos por delante de un elevador donde hay otro chico, joven también, desmantelando lo que supongo será un coche siniestrado que acaba de entrar. Al pasar a su lado grita de forma jocosa:

Mecánico- ¿Jared, nuevo fichaje? Jajaja…

Jared.- Sí, pero solo sirve para dormir. ¿Te lo quedas ahí? –Bromea con el otro chico.

Pasamos a la oficina por delante de un mostrador que hace de separación con el almacén de repuestos usados. Me hace sentarme y pregunta que tipo de café quiero mientras se acerca a una máquina expendedora.

P- Un café con leche, por favor.

J- Marchando…

Es un tipo simpático, se nota que hace las cosas de corazón. Al parecer, y no sé porqué le he caído bien. Va vestido con unos vaqueros gastados y ajustados, zapatillas verde chillón con un aire de básquet retro de los 80 y una chupa de moto negra con una raya roja. Tiene el pelo largo y oscuro, parece teñido negro, igual que las uñas que también las lleva pintadas negras.

Mete unos céntimos en la máquina expendedora y selecciona el café con leche. Antes de que se acabe de hacer se sienta en la silla del despacho que hay delante de mí.

J- Bueno, explícame la historia que te ha llevado a allanar mi morada y usar uno de mis coches como cama. Al menos será buena…

P- Eeeehhh… verás…

Antes de poder empezar a explicarme suena el pitido de la cafetera, mi café está listo. Jared se levanta y lo recoge. Me lo pone delante mientras espera mi respuesta. Después de un pequeño sorbo, empiezo a explicar, les debo una.

P- Me escapé del orfanato donde estaba porque las cosas se pusieron muy feas. Llevo un día dando vueltas sin saber donde estoy ya que debo encontrar a mi hermano que se fugó hace unos días también.

Mientras le explico, me doy cuenta de lo absurdo que suena esto. En apenas una frase le he explicado una historia que me costaría creer hasta a mí.

La expresión de Jared es vacilante, no sabe si le estoy tomando el pelo.

J- ¿Sois huérfanos o delincuentes?

Se ha inclinado ligeramente hacia atrás, la historia es bastante increíble para un tipo que has encontrado durmiendo en tu morada. Y si encima es un adolescente. No puedo imaginarme que piensa de mi ahora.

P- No, no. Para nada somos delincuentes. Era un orfanato gubernamental que también era un “hospital” donde buscaban cura a nuestras enfermedades raras. Aunque realmente no es para eso, pero ya da igual…

 J- Espera, espera. Tú eres uno de los del motín que sale en las noticias.

P- Sí y no. El motín supongo que sí es a lo que te refieres, pero las noticias como comprenderás aún no las he visto.

Pone cara de sorprendido mientras busca su ordenador portátil que tiene metido en el cajón de su escritorio. Lo tiene cerrado con llave y ésta atada a las del coche. Me mira y dice:

J- Es sólo por seguridad, aquí entra mucha gente. –Se disculpa mirándome.

Después de un minuto buscando por la red, me acerca el aparato y veo un vídeo de apenas cincuenta segundos donde sale la noticia de nuestro motín, es de ayer.

La prensa lo ha exagerado todo, dicen que nosotros atacamos a los militares, pero que se defendieron sin usar la violencia. Sí claro. Que somos extremadamente peligrosos y que avisen a la policía si nos ven.

P- Verás Jared, de eso no te creas ni la mitad…

Se echa hacia atrás en su respaldo y me mira esperando que le explique que está pasando allí. En otra situación, no hubiera contado nada, pero creo que me hice la imagen mental de un hermano mayor hablando con él. Me inspiraba confianza y como tenía que soltarlo se lo expliqué todo.

Desde el día que me dieron el aerosol y que supongo que originó todo el revuelo, mi altercado con el militar mordido y atado en la cama. Los ataques furiosos de mis compañeros al personal sanitario y militar. Y como había llegado hasta allí con el URO.

Me parecía absurdo contarle que unos chicos que habían muerto, se levantaban a atacar de forma extremadamente agresiva a todo ser vivo que pasase por allí y como yo había conseguido salir intacto.

Por increíble que fuese, Jared no solo me escuchaba sino que cada vez se interesaba más por la historia. Al acabar le conté también la fuga de mi hermano y como deseaba encontrarle lo antes posible.

Su sorpresa era mayúscula. No habló, solo hacía gestos con la mano para que continuase cada vez que paraba. Estaba pensativo y atento.

J- Entonces… -se frota los ojos con aire de incredulidad o nerviosismo, qué sé yo- Me dices, que unos muertos vivientes ¿los podemos llamar así no? Que están relativamente cerca de aquí, están sueltos atacando a todo ser vivo que encuentran y que igual que el militar que viste, al morderlos se transforman en uno de ellos. ¿No?

P- Sé lo absurdo que suena la primera vez que oyes esto, pero sí es cierto… -Le digo con toda la cara de bueno que puedo.

J- ¿Sabes porqué lo resististe tú? ¿Porqué a todos os daban la misma droga no?

Le hago un gesto encogiendo los hombros y con las palmas hacia arriba.

P- Sólo sé que horas antes del motín, un médico militar pidió el traslado a la “base”. Como es lógico ese traslado no ocurrió nunca.

J- Supongo que el URO lo dejaste lejos de aquí…

P- Sí, sí. Después de dejarlo abandonado, estuve unas cuantas horas andando. Nadie vio que me lo llevaba y no soy el mayor de sus problemas, si pasan por aquí buscando algo, no será a mí.

Se apoya con los codos encima del escritorio, está pensativo mientras tiene las manos juntas apoyadas en su barbilla. Respira hondo y me dice:

J- Mira esto…

Busca otro vídeo este es de youtube.com, al parecer un video aficionado grababa en su garaje el momento que un chaval aporrea la puerta metálica de su casa, al acercarse insultándole abre la puerta y el sujeto es mordido en el cuello, lo golpea y el atacante parece que cae al suelo. Antes de caer en coma, el creador del vídeo lo colgó en Internet.

Mi cara está blanca. Acabo de ver como matan a un chaval con mis propios ojos y es uno de los míos, uno de mis compañeros…

Me he delatado a mi mismo por la expresión que he puesto al ver el vídeo.

J- Es real ¿verdad? .- Me mira sabiendo mi respuesta.

Asiento con la cabeza, un escalofrío recorre mi espalda al recordar el momento en que luchaba por mi vida con estos monstruos.

J- Las autoridades, llevan un par de días diciendo que ese vídeo no es real. Es un montaje. Desde youtube.com no paran de censurarlo, pero siempre hay alguien que vuelve a colgarlo, ha tenido muchas visitas y mucha gente lo guardaría en su disco duro.

Aún no he gesticulado palabra, estoy perplejo mirando el ordenador. La verdad es que se ve muy poco, pero el sonido y la forma de atacar desvelan que sí que son los mismos que los del orfanato.

J- Patrick, oye… ¿estás bien?

Sacudo un poco la cara y miro fijamente a Jared.

P- ¿Se sabe dónde fue?

J- Al igual que el vídeo, todo es un cúmulo de suposiciones y rumores, ya sabes Internet es lo que tiene… Pero… Siguiendo un poco la lógica, esa persona que ha sido mordida y un día después ingresada en un hospital, ¿se habrá muerto y convertido en una de esas cosas?

P- La verdad, es que no lo sé. A los primeros solo se les administró vía aérea, o eso creo al menos. La transformación que ví yo, era una vez muerto. Pero él no murió por un coma, sino desangrado por el bocado del tamaño de un puño que tenía en el cuello.

J- Entonces, esto nos deja con la mínima información.

Después de unos minutos de silencio compartido, Jared me dice:

J- Bueno, hagamos lo que hagamos, no pienso dejar que esos granujas te cojan, no me lo perdonaría en la vida. Si quieres dormir, en la parte de arriba hay literas. Los tres que has visto vivimos aquí, mi hermano, Tomo y yo. A la hora de comer te presentaré a Tomo, es nuestro mecánico crack aquí, todo lo que sea metálico lo arregla. Sin él, esto no funcionaría ya. Luego te contaré todo, ahora vete a descansar arriba. Y no te preocupes, encontraremos a tu hermano.

Por increíble que parezca, he tenido suerte por una vez en mi vida. Me he metido en casa ajena y no solo no he recibido una paliza, que para algunos me la habría merecido. Sino que he encontrado una pequeña familia de acogida, un poco desestructurada como diría cualquier funcionario que estuviera en un departamento de adopción, pero una familia al fin y al cabo.

Voy a dormir hasta la hora de comer.

(2 horas después)

J- Vamos bella durmiente, a comer. Que tendrás hambre.

La verdad, es que no tanta como esperaba, los nervios me hacen no comer y han sido unos días extraños y sin mi rutina diaria hasta ahora.

Me visto y me dirijo hacia el comedor, para ser un piso encima de las oficinas del desguace lo tienen bastante bien montado. No es lujoso ni nada de eso, pero está limpio, ordenado y es bastante espacioso.

Jared me presenta a Tomo, es un tipo alto y delgado de origen del este, pero parece que nació aquí por el acento, también lleva el pelo largo y oscuro. Como nota curiosa, se pinta los ojos, un mecánico de desguace con los ojos pintados se me hace bastante peculiar. Es simpático y está gastando bromas siempre, me cae bien.

Nos sentamos a la mesa, mientras comemos puré de patatas y unos filetes, conversamos de nosotros mismos. Jared me explica porqué viven aquí.

J- Mi padre era corredor de carreras, siempre estuvo muy vinculado a FIAT, corrió rallys, copas en circuito, etc… Hasta que tuvo un accidente, o mejor dicho dos, Jared y Shannon. Mi madre no quería quedarse viuda joven, nos tuvieron con apenas veinticinco años, así que le obligó a dejarlo, mi padre siempre decía que era una decisión que tomó él.

Toda la familia sabíamos que no era así, pero a él le hacía ilusión que sus hijos creyeran que fue así. Era un padre ejemplar con nosotros, nos enseñó todo lo que sabemos de coches.

No podía alejarse de las carreras, así que se dedicó a preparar los coches para competir, Lancias, Alfa Romeos, Ferraris… Todo lo que fuera italiano pasaba por sus manos. Fueron años felices, ganaba títulos, aprovechaba su talento y aunque no estaba demasiado por casa, mi madre sabía que no estaba jugándose la vida en el asfalto.

Con el dinero que ahorró, compraron una casa y este desguace que era de uno de los socios del “Equipo”. Ellos llamaban así al grupo de amigos que se habían juntado desde que estaban en el mundo de las carreras. Pero todo no podía ser tan bonito.

Mi madre llevaba años luchando contra un cáncer que hasta el momento fue superando con tratamiento médico. Pero siendo unos críos nosotros, decayó. Fue fulminante, de estar en casa con nosotros en Navidad a no llegar a Semana Santa. Naturalmente había sufrido otras decaídas, pero esta no la soportó. Al menos tenemos la suerte de saber que mientras vivió fue una mujer muy alegre y feliz. Fue toda una inspiración para mi padre, mi hermano y claro, para mi también.  

Mi padre, lo pasó peor que nosotros, debajo de ese tío duro, lleno de grasa de motor y una herramienta siempre en la mano, había un niño que necesitaba que lo guiasen. Esa guía era su compañera, amiga y esposa.

Lo primero que hizo cuando enterramos a mi madre fue poner la casa en venta, decía que era la casa de su mujer, no la de él. Era un regalo que le hizo a ella. Como ya he dicho, no lo soportó demasiado bien, fue muy duro para él.

Se sumergió en su propio mundo y no salió de él. Con lo que sacó de la vivienda familiar, acondicionó esto donde estamos, hizo que fuera autosuficiente, generadores para la luz, pozo de agua propio, fosa séptica y montó una gasolinera que da a la carretera secundaria por donde entraste. Esa gasolinera la tenemos cerrada desde que murió, ya que como la llevaba él y nosotros el desguace, no sabemos como hacer para volver a abrirla. Pero algún día lo haremos. Estoy en trámites, aunque por esa carretera cada vez pasa menos gente debido a la autopista que construyeron hace un par de años.

Queremos pensar que la muerte de mi padre fue un accidente de tráfico normal y corriente. Pero, con su experiencia, salirse de la carretera solo y a esa velocidad, no sé, se me hace extraño. Sabemos que en sus recaídas, éramos nosotros los que le dábamos ganas de seguir hacia delante. Pero últimamente con el desguace funcionando y él lejos de nosotros, no quiero ni pensar lo que se le pasaba por la cabeza.

Como ves, nuestra vida también a sido dura. No todo el campo es orégano. –Concluyó Jared con los ojos cristalinos. 

P- Vaya, lo siento por vuestros padres.

Tomo- Venga va, no nos pongamos tristes que eso es lo que menos le gustaría a vuestro padre, ¿verdad Jared?

J- Cierto, cierto. –Nos dedica una sonrisa- Bueno, Patrick, ahora la búsqueda de tu hermano tendrá que esperar porque si te encuentran esos del gobierno estarás jodido…

P- La verdad es que sí, tendré que esperar a que bajen un poco la guarda o vayan deteniendo a los demás, para pasar más desapercibido. Pero el vídeo del ataque que me has enseñado me da que pensar mucho… Espero que los encuentren pronto. Mientras, si necesitáis una ayuda dentro del desguace sin que me vea nadie, estaré encantado.

Jared se gira mirando a Tomo mientras engulle un filete sin cubiertos, Tomo sin soltar su presa dice:

T- Por mi genial, así me podrá ayudar con las cosas más pesadas.

J- Chico, ya tienes tu primer empleo a cambio de alojamiento y comida. Pero que no te vea nadie y llevarás gorra para que si te ve alguien le cueste reconocerte.

Al acabar de comer vamos al taller, antes están sus coches aparcados. Hay un precioso Lancia Delta HF Integrale Evoluzione del ’91 blanco, no resisto la tentación y pregunto:

P- ¿Jared ese Lancia?

J- Lo conduzco yo, ¿te gusta?

P- Es uno de mis coches favoritos, con eso te lo digo todo… ¿es tuyo?

J- No. He dicho que lo conduzco. Ese es el coche de mi padre, siempre lo fue y lo será. Estaba enamorado, se pasaba el día limpiándolo, puliendo, pintando… Mi madre bromeaba porque decía que le hacía más caso que a ella.

P- Tu padre tenía buen gusto.


Seguimos caminando y veo el resto de sus coches. Hay un Suzuki Samurai con unas ruedas enormes, descapotado, con dos asientos backet, barras antivuelco, etc… Un Alfa Romeo 166 negro con unas grandes llantas también pero este está en buen estado de conservación. Y al lado una furgoneta grande una gran Mercedes Sprinter de reparto de piezas para el desguace, más que nada por la rotulación. A unos 20 metros hay otro coche tapado por una lona, pero este es un utilitario pequeño.

Empieza mi interrogatorio:

P- Me vas a contar la historia de todos estos no…

J- Sí claro, el Suzuki es el coche de Shannon, pero como está todo el día haciendo el cabra, lo tiene más tiempo parado que usándolo. Lo verás más con la furgo que con su coche. El Alfa era el coche familiar, lo compartían mi madre y mi padre. Era curioso cuando mi padre se lo llevaba para viajar y mi madre iba con el Lancia a hacer la compra.

La furgoneta es la de aquí, la usamos para llevar las piezas a los talleres o traer repuestos nosotros. Y aquel de la lona es un pequeño Abarth 500 assetto corse que le regalaron a mi padre en un evento publicitario, está homologado para calle y hay muy pocos. De vez en cuando lo conduce Shannon.


P- Vaya… Creo que me lo voy a pasar bien con vosotros… Si viera esto Pete.

J- Tranquilo, lo encontraremos.

Tengo que ayudar a Tomo para ganarme el pan y la cama.

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2 comentarios

Jesús Álvarez -

Buffy

El porque de acoger a Patrick en casa es la forma de expresar, que aún y teniendo mala suerte en la vida, como han tenido ellos, sigue existiendo esperanza y en este caso, en forma de buena gente a la que le gusta ayudar sin esperar nada a cambio. ¿A qué tú conoces gente así?

No todo tiene que ser malo... Llámame idealista...

Lo de los coches es irremediable, soy un gran aficionado a ellos y se me nota. ¿Verdad?

Gracias por opinar.
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Buffy -

Perdona que te lo diga pero este capitulo me ha aburrido un poco. No resulta coherente que sin mas, lo acojan en su casa cuando en las noticias han dicho que son peligrosos. Luego te has entretenido tanto en los coches que se me ha perdido la vista entre los parrafos.
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