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HOTEL CALIFORNIA

PATRICK DIA X (Capítulo 33)

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Hoy me dedicaré a preparar la expedición de mañana, Jared y yo saldremos a investigar por el hospital, el polideportivo y sus alrededores.

Después de desayunar me dirijo a ver a Jared. Puesto que no se me puede ver por aquí, le digo que vaya a la zona de recambios y me dé instrucciones de qué debo hacer.

Jared se dirige a mí con un manojo de llaves, y me dice:

-¿Ves el garaje aquel pequeño de la izquierda? Ahí están nuestras monturas, ¿sabes conducir moto?- Me pregunta mientras busca la llave que abre el portón.

-Bueno… Alguna he cogido en el orfanato, yo las arreglaba y me daban un pequeño trozo para probar…

-No te preocupes, nadie nace enseñado… Además no pareces tan idiota como otros… -Me guiña un ojo esperando la reacción de Tomo que está debajo de un coche desmontándolo.

-Te he oído y sé por quien va eso… Jajaja… - Dice Tomo, está siempre de cachondeo y al resto les encanta chincharlo.

-Son las que están matriculadas, mírale aceite, gasolina, que vayan las luces, etc… Hace tiempo que no las cogemos y no quiero darle motivos a la policía para pararnos. –Me dice mientras enciende un pitillo.

Me acerco a la puerta del garaje, es una persiana azul que se abre con un candado que tiene en la base, la abro. Al entrar la luz he visto el cielo, una docena de motos antiguas descansan a mi izquierda sobre sus caballetes, aparcadas en batería y en un buen estado de conservación, pero justo delante de la puerta están las que me gustan más.

Son cuatro Aprilia SXV 450 Supermotard preciosas, dos de competición (no llevan luces, espejos ni matrícula y sí unos espectaculares neumáticos slick) y dos matriculadas. Parecen iguales pero no lo son. Las piezas del motor en aluminio anonizado,  la ausencia de guardabarros trasero y adhesivos de sponsors dan a entender su carácter de carreras.

Como me dijo, tengo que preparar las dos matriculadas, para empezar las lavaré. He sacado las dos al pasillo y con la manguera las dejo nuevas, son todavía más bonitas que antes.

Les lleno el depósito de combustible con Sin Plomo noventa y ocho y les miro los niveles de aceite, líquido refrigerante, líquido de frenos, etcétera… No me hace falta rellenar nada, tienen apenas tres mil kilómetros ambas.

Cuando las tengo listas, he estado apenas una hora con cada una, me acerco a Jared y le pregunto.

-Ya están, ¿les hago algo más?

-Vaya, qué rapidez. ¿La has probado ya?

-No.

-Pues mañana no pienso esperarte, así que tú mismo, tienes moto, terrenos y procura que no te vean. ¡Ah sí se me olvidaba! Coge un casco del armario de la derecha. El Arai de Doohan es mío, el del payaso es de Shannon y Tomo tiene el de la bola del ocho.

Me acerco al armario y escojo un Simpson Diamondback blanco con la visera negra. Cuanto menos se me vea, mejor.Me subo en mi montura, enciendo el motor, el rugido del motor bicilíndrico es imponente, no me atrevo a bajar la leva del cambio para poner primera, le doy un par de acelerones y me animo.

El crujido metálico del cambio me da el pistoletazo de salida, suelto el embrague poco a poco y el empuje del motor me hace encorvarme. Ya la he domado.

Es increíblemente fácil de conducir, lástima que el gas sea tan nervioso y la tracción se pierda al darle un pequeño golpe seco al acelerador, supongo que cuando la sepa llevar serán estas pegas las que más me gusten.

Llevo toda la mañana gastando gasolina con esta maravilla que ya me tiene enamorado definitivamente, Jared se ha asomado para ver mis progresos mientras se secaba las manos con una pequeña toalla con más grasa que el desguace entero. Se reía y me levantó el pulgar en señal de victoria.

-¿Estás preparado para seguirme mañana? -Bromea mientras hace muecas.

-Prepárate para ver mi espalda, jajaja…

Llega la hora de comer y los chicos me dan unos consejos con el pilotaje de la moto, me parece genial que me aconsejen, ellos tienen muchas cosas que enseñarme, lo tengo clarísimo.Paso toda la tarde con la Aprilia practicando para la excursión, debo estar a la altura en caso de redada o esquivar un control policial o yo que sé.

He conducido sobre asfalto, tierra y cemento. Por increíble que parezca en los tres terrenos me lo paso genial, hasta en tierra. La siento muy ligera y nerviosa de reacciones, me encanta.

Durante el día me he caído de la forma más tonta posible, me he tropezado al poner el caballete y la moto se me ha venido encima, al menos nos no me ha visto ninguno de ellos. A la moto no le a pasado nada pero yo me he pelado la rodilla.

Espero que los dos estemos a la altura mañana.

Menos mal que estoy casi todo el tiempo ocupado, porque lo que no quiero pensar es donde estará Pete, qué estará haciendo, con quién… Estos continuos contratiempos solo hacen que pasemos más tiempo el uno sin el otro, con lo que él disfrutaría aquí.

Y lo que es peor, ¿cómo haremos para encontrarnos?

Voy a la ducha y a dormir, mañana será otro día.

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3 comentarios

Shaddy Shaddow -

hola men, esta genial el blog, aunque como que lo veo un poco diferente jeje, esta muy interesante pero en este capitulo como q falto un poco de aire, de emocion o supenso, eso solo puede significar una cosa, que traes algo bueno entre manos, esta genial salud2 desde México
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Juanjo -

Buenas ya tengo ganas de leer el próximo capítulo!!!Un saludo!!!

ALEJANDRA -

oye chico !!! no se que le paso a tu blog pero las letras de este ultimo capitulo aparecen con imagenes !!! nnguna letra se ve !!
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