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HOTEL CALIFORNIA

PATRICK DIA XI POR LA NOCHE (Capítulo 42)

 


El día ha sido movido, no solo por las kilométricas retenciones, sino porque además los informativos no han emitido la programación normal, se han dedicado a recopilar la información de diferentes medios y repetirlos hasta la saciedad. Cuando miro las noticias me sé de memoria los comentarios de los periodistas y los entrevistados. Los chicos están alucinando, no habían visto un descontrol así nunca. A más, sobre las nueve o así se ha ido la luz mientras cenábamos y nos hemos acojonado. Mañana sin falta buscaremos la forma de tener electricidad aunque la corten, no podemos depender de eso si pretendemos aguantar el máximo tiempo sin irnos que nos sea posible.

La situación ha empeorado mucho desde que cayó la noche, la gente en las carreteras se ha vuelto loca. Se escuchan peleas cada hora e incluso alguno ha intentado entrar en el desguace saltando la valla. Como desde hace unos años, los desguaces se convirtieron en “Centros de Reciclaje y aprovechamiento de piezas mecánicas” el Ayuntamiento obligó al padre de ellos a construir unos muros altos para que no “ensuciara” la hermosura del paisaje unos coches amontonados. Eso nos ha ido francamente bien. Los conductores ni se han percatado que estamos aquí dentro, no ven nada de lo que hacemos, la única ventana que da a la carretera principal la hemos tapado con un armario, así aunque tengamos las luces encendidas no podrán ver más que un edificio a oscuras sin nadie dentro.

Cuando empezó a atardecer, pudimos escuchar como algunos saqueadores rompían los cristales de la tienda de la gasolinera y se llevaron algunas cosas. Menos mal que cuando subimos Jared y yo para mirar las cargas de los depósitos de la gasolinera cogimos todas las garrafas de agua embotellada y los alimentos no perecederos. Al menos, las cosas útiles nos las hemos quedado nosotros. No subiremos a ver que es lo que se han llevado para que no descubran nuestra posición. Los surtidores de la gasolinera están desactivados, así que combustible tenemos para una buena temporada.

Bueno, a lo que iba, me he despertado a causa de una gran explosión en la ciudad. Sobre la una de la madrugada nos hemos ido a dormir, a las dos horas más o menos, el suelo ha retumbado y se ha escuchado un bombazo increíble. Cuando nos hemos levantado, pensábamos que había sido dentro del recinto. Hemos corrido hacia la ventana, entonces la sorpresa ha sido más grande aún, ha ocurrido en la ciudad a más de un kilómetro de nuestra posición y la hemos escuchado tan cerca que parecía aquí mismo. Un enorme incendio devora un edificio de oficinas alto de cristal que se posa en la entrada de la gran urbe. Su aspecto rojizo, alto e imponente nos hace quedarnos embobados delante de la ventana.

Los bomberos han tardado una barbaridad y cuando han llegado, el edificio ya no era más que un montón de escombros y brasas. Mientras no llegaban, algún coche aparcado en la base del edificio o en los aparcamientos del sótano del mismo, han explotado, supongo debido a los tanques de combustible llenos, los cristales llovían como confetis. Esas explosiones no tenían absolutamente nada que ver con la primera, que ha sido espectacular. La reacción de la gente en la carretera ha sido inmediata, la autopista no se mueve y hace tiempo los conductores abandonaron sus coches para seguir andando. Pero en la nacional de delante nuestro, algunas personas se han dedicado a apartar los coches sin dueño en los arcenes, quitándoles el freno de mano y empujándolos hasta dejarlos en un sitio donde estorben menos.

Hay un solo carril útil, pero aunque lento, los coches más o menos circulan, hasta que pase algo y quede inutilizada totalmente. Es extraño que desde hace horas no vemos de esas cosas, con tanta gente y el ruido que generaban, es raro que no se acercasen a atacarlos. Jared y yo apostábamos cuanto tardarían en llegar, pero nunca lo hicieron, es muy misterioso. Incluso dado el caso, es raro que entre los que intentaban escapar no hubiera gente infectada, que hubieran sido atacados y habían hecho caso omiso a las autoridades porque ahora querían huir.

La noche nos ha hecho más desconfiados hasta a nosotros, ya que de vez en cuando, en  la verja metálica de fuera suenan unos golpes, suponemos que es gente que pregunta para ver si les dejamos pasar, no lo vamos a hacer. Lo sentimos mucho y seguramente hay personas ahí fuera que nos gustaría ayudar, pero como dejemos entrar a uno solo, esto será el caos. Lo sentimos por todos. Es cuestión de supervivencia. La masa es tonta y no tenemos ganas de comprobarlo.

Estamos planeando las tareas para mañana, la más importante es poner en marcha el generador para la luz, creemos que va con gasolina, así que tendremos que coger unas garrafas y llenarlas. También hay que verificar que todo funcione correctamente ya que hace más de un año que no se usa ni para probar si aún va bien.

¿Qué porqué lo hacemos? Mientras el incendio del edificio avanzaba, las luces del salón perdían intensidad y la recuperaban. Eso junto al corte de las nueve nos ha hecho pensar que sin luz somos presa fácil de cualquiera de las amenazas de allí fuera, incluidos los humanos. Ahora puede que estén bien, pero cuando empiece a escasear la comida y la agonía se aproxime, los supervivientes serán igual de peligrosos que aquellas cosas. Pero no podemos olvidarnos de aquellos cabrones agresivos, aún se me pone la piel de gallina cuando recuerdo aquel médico con bata blanca que me miraba fijamente cuando pasábamos al lado de la carpa del hospital. O los chorreones de sangre por el suelo que indicaban que habían metido arrastrando a aquellos cuerpos hacia dentro del hospital. La situación que se debió haber vivido allí, no quiero ni imaginármela.

Volvemos a la cama a dormir ya que han apagado el incendio y esto está un poco más calmado. Mañana tenemos que hacer funcionar el generador de electricidad por si acaso, no sabemos si habrán cortes de luz en las próximas horas. Y tenemos toda nuestra comida en los congeladores.

Se nos presentan unos días moviditos, de eso no hay duda. En estas situaciones lo mejor es que colaboremos todos y así puede que saquemos algo bueno de esto. Por extraño que suene, ahora pienso más que nunca en Pete, no es que me haya olvidado de él, pero es que no tengo ni idea de cómo encontrarle. Qué rabia.

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1 comentario

Burraco21 -

Como siempre GENIAL.Por favor sigue a este ritmo en sacar los capitúlos y no trdes en sacarlos..jajajja...Un saludo!!!
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