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HOTEL CALIFORNIA

VICTORIO DIA III (Capítulo 45)

 

El camino de vuelta hasta casa de ayer no fue muy movido, al menos no más que el de la mañana que me condujo al polideportivo tomado por los militares. Accidentes, agresiones entre conductores de los vehículos atascados, controles militares en la rotondas ya nada me sorprendía. Pero lo que desde luego no me puedo quitar de la cabeza fue la horrible imagen del final de mi visita. Aquel foso lleno de cuerpos que para sus familias solo son desparecidos, no me deja conciliar el sueño.

 

Menos mal que mi familia está a salvo con ellos. Me va mucho mejor, no quiero contarle a mi mujer cual es mi misión ahora, ella no aprobaría el asesinato de los dos chicos por una supuesta traición hacia el Padre José. Normalmente, no le cuento los trabajitos que me mandan pero ya que estaba en el orfanato, un horario “normal”, rutina, ya no había nada que esconderle y le tenía al día de casi todo lo que me pasaba.

 

Ahora me irá mejor estar solo para prepararme mis armas, los mapas de la ciudad para buscar a esos bandidos, e incluso correr un poco en la cinta para ganar algo de resistencia. Mientras limpio mis armas, un par de pistolas Colt 45, un par de Uzis y un Rifle de francotirador Barret M82, una maravilla de rifle, me encanta. Veo las noticias. Solo dan palos de ciego, si hubiesen visto lo mismo que yo, no dirían tantas tonterías, tienen que llenar los espacios en los telediarios.

 

Que si mantengan la calma, que el brote está controlado, que lo peor que pueden hacer es huir. Sarta de mentiras. Me he quedado en esta zona para despachar a esos dos granujas y después reunirme con mi familia que ellos si que están lejos de aquí, sino, anda que me iba a quedar yo en casa. Las cadenas de la Conferencia Episcopal Española, aprovechan el revuelo para recaudar dinero para los afectados en concepto de donaciones. ¿Quién son los afectados? ¿La Iglesia? ¿El Gobierno? A veces me gustaría saber menos de depende que cosas.

 

El localizador que me dieron no sé si funciona demasiado bien, porque viniendo para acá no sonó ni una sola vez y eso que casi crucé la ciudad por completo. Espero que sea más útil a partir de ahora, porque si tengo que buscarlos en 50 kilómetros a la redonda con la ayuda de esto lo tengo claro. Otra cosa que debo tener en cuenta es el ruido de las armas que voy a usar, así que deberé coger los silenciadores, sobretodo la M82, si me toca disparar en el entorno urbano me escucharán en varias manzanas a la redonda. No puedo arriesgarme. Cogeré una mochila para llevar las Uzis y las pistolas, ya que el Barret va con su propio estuche, montada con el silenciador debe rondar el metro y medio.

 

Busco en el armario que tengo para los utensilios de trabajo, ahora que recuerdo para los pequeños subfusiles no tengo silenciador, era una de esas cosas que dejas siempre para el último momento y nunca haces. Realmente las Uzis no las tengo para trabajar, son más un hobby que otra cosa, me las regaló un buen amigo israelí que hace más de quince años que conozco, siempre quise tener un par y me las trajo. Me hacía ilusión tenerlas y aquí están. Ahora me doy cuenta que también tengo operativas un par de STAR Z-84, éstas tienen una distancia de tiro más larga, las Uzis apenas son útiles a cincuenta metros y disparar con una en cada mano como sale en las películas, es todo un logro. Antes sabía hacerlo, ahora he perdido la práctica. Cogeré unas granadas de mano por si acaso.

 

Las meteré en la mochila junto a munición suficiente para todas, no hay cosa más triste que morir por no haber llevado suficiente munición al campo de batalla. Cojo también un hacha, si tengo que entrar en algún sitio “forzadamente” o simplemente apartar un tronco en medio del camino, un cristal de un coche y como no, la cabeza de uno de esos asquerosos. Cuando meto el hacha, noto que en uno de los compartimentos interiores hay una porra de goma, no la he usado nunca, estaba dentro de un compartimento que se abre con velcro y creo que no la he sacado nunca de aquí, no me servirá para matarlos, pero sí para tenerlos alejados en caso de que el combate cuerpo a cuerpo, porque aunque no sientan dolor, un hueso roto es un hueso roto, antes fueron humanos y su esqueleto es el mismo aún. Saco un Marlboro y me lo fumo tranquilamente mientras cargo mi mochila, si me viera mi mujer fumando dentro de casa, me caería una buena. Vale, solucionado tema armas, vamos a escoger un vehículo. Definitivamente mi querido Maserati es demasiado llamativo y grande, tendré que optar por el Mercedes Klasse G corto. Podré cargar más cosas, consume bastante menos y si me toca perseguirlos por el campo o el bosque este es el coche que necesito.


 

Pongo las noticias de nuevo, dicen que debido a que hay mucha gente que está huyendo de la ciudad en pocas horas puede que el ejército inicie un plan de evacuación. Puestos a que no pueden evitar que la gente quiera abandonar sus casas, si lo hacen ellos será más ordenado y menos caótico. Los políticos como siempre, se enteran que no hay pan cuando la panadería hace una semana que cerró. Creo que ellos no se dan cuenta de lo que el pueblo necesita porque viven en otro nivel, no saben en el mundo que están y siempre llegan tarde. Inútiles.

 

Cojo un mapa de la ciudad y me marco las zonas más probables donde pueda encontrar a esos cabrones escurridizos. El hospital naturalmente y los alrededores del orfanato. En el polideportivo es menos probable, ya que si hubieran estado por allí algún control los habría localizado, vamos creo yo. Las salidas que están bloqueadas según los informativos también las marco y de los accesos a la ciudad no dicen nada, creo que soy el único loco que quiere entrar en esa demencia de sitio. Según las noticias, las zonas más congestionadas son las autopistas, así que me tocará pasar por carreteras secundarias e incluso pistas forestales. Cojo el Mercedes definitivamente.

 

Ahora debo elegir mi atuendo, dijo el Páter que la infección se contagia con un cambio de fluidos, así aunque me muerdan pero su saliva no toque mi sangre estoy a salvo. Creo que elegiré una chaqueta de piel gruesa, no pienso dejarme alcanzar por esos miserables, pero si tengo la mala suerte que uno de ellos me coja desprevenido, muy fuerte tiene que morderme para que atraviese la gruesa piel y a mí. Le voy a cortar los adornos que cuelgan, si se me enganchan en algún sitio o les doy agarraderos para detenerme, será mi perdición. Unos vaqueros gruesos y unas botas militares de caña alta.Tienen tracción, son cómodas y al igual que el abrigo, si me cogen desprevenido y me muerden un tobillo, muy fuertes tienen que ser sus dientes para romperlas. Un gorro de lana para recoger mi media melena, al igual que los adornos de la chaqueta, no quiero ponerle agarraderos a mi muerte.

 

Hoy me quedaré en casa tranquilo, la incursión será mañana por la madrugada, cualquiera que haya sido entrenado para la caza sabe que el mejor momento es ese, hoy me informaré por las noticias. No pretendo encontrar algo relevante, tráfico, zonas de evacuación, información general que me pueda servir para encontrar a los chicos. Puesto que todos llevaban placas identificativas y supongo que el localizador arcaico este no distinguirá, me tocará también aniquilar a los otros chicos del orfanato. Eran fáciles de distinguir, adolescentes con un mono naranja. Se escaparon por la noche y a esas horas todos iban con los uniformes. Supongo que los dos chicos se los quitarían al salir del orfanato, aunque tampoco sé si se habrán convertido, aún son humanos o están despedazados en un callejón oscuro.

 

Porque las personas que sean atacadas de forma salvaje y cruel, si su cuerpo no queda apto para ser útil después de muerto, supongo que no volverá a la vida. Decía el Padre que una vez convertidos había que destrozarles el cerebro, así que si cuando te atacan te lo dañan, se supone que ya no es posible que resuciten. En cualquier otra situación mi conversación sería merecedora de análisis psiquiátrico, pero tristemente ahora no. El mundo se ha vuelto loco en una semana como mucho, es de película de ciencia ficción.

 

Aprovecharé también para hacer un poco de ejercicio, algo de estiramientos y no demasiado aeróbico. No quiero estar mañana intentando defenderme de esos desgraciados con agujetas. Lo que hacía falta, un asesino a sueldo con quejas al andar o un pinzamiento de espalda mientras me estiro para disparar el Barret y su retroceso criminal. Un poquito de cinta, remo y poco más.

 

Mientras hago ejercicio, escucho las noticias. Definitivamente se están volviendo locos, nadie dice nada cuerdo. Solo una noticia me ha hecho sobresaltarme, la OMS está enviando personal médico y científico a investigar la “Fiebre Española”, como dijo Páter es el nombre con el que se lo conoce fuera de nuestras fronteras. Dicen que ya se han dado casos fuera de la Península Ibérica. Por ahora se sabe de Francia, Reino Unido, Italia, Bélgica y en Alemania aún no se tiene claro de que sea un brote o no. Eso sí que es preocupante, los voluntarios que vinieron a echar una mano, se están llevando sin saberlo, la enfermedad a sus países. El virus necesita veinticuatro horas para matar al sujeto y luego éste lo propaga a todo el que muerde. Aquí ha habido “previsión” porque el ejército sabía qué trataba, pero fuera de aquí, los van a coger a todos en “bragas” y todo y eso no hemos podido controlarlo.

 

Pobrecillos, la que les espera.

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