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HOTEL CALIFORNIA

EL DIA QUE PERDIMOS LA LIBERTAD


 

Todos los días, alguien en el mundo emite un juicio de valores sobre su causa, sobre la justicia o su existencia, el problema es que lo hace en su cabeza y nadie le oye. Si pudiéramos tener el tiempo y los medios para poder escucharlos todos, no nos veríamos así. Estoy totalmente seguro.

 

Los comunicadores somos los primeros que hemos perdido tacto, sensibilidad, humanidad... ¿A cambio de qué? ¿Venta de ejemplares? ¿Porcentajes de audiencia? ¿De qué sirven ahora? Seamos sinceros... El éxito emborracha al más sobrio de los periodistas, pero eso provoca una resaca muy larga y dolorosa. Hemos convertido el mundo en lo que es. Por otra parte, la condición humana juzga que si no tienes éxito, no posees el respeto suficiente para ser escuchado.

 

Con esto no quiero dar una opinión pesimista y desalentadora para todos. No me atrevo. Solo pretendo llamar la atención de que nos están manipulando continuamente, puede que hasta yo interfiera en su opinión, no me atrevería a usar las palabra "todos" pero con suerte puede que a unos cuantos consiga que piensen sobre ello, aunque sea un par de minutos, ya me conformo. ¿A qué viene toda esta verborrea? Gracias a las horas que estoy viviendo con Pete, mi nuevo gran amigo, un gran desconocido para la sociedad que sin quererlo será recordado por su historia, una historia que cambiará el mundo.

 

Pete junto a su hermano, si como hermano entendemos que los lazos de amistad y respeto superan las leyes biológicas, vivían desde hacía años en un orfanato. Un pequeño complejo para sesenta personas, donde estudiaban, comían y soñaban. La mente inquieta del hermano de nuestro protagonista sospechaba que las intenciones de aquel centro no era la curación de sus patologías especiales, como siempre les habían dicho. Tristemente tenía razón.

 

Ese "hogar" no era ni más ni menos que un centro de investigación de armas biológicas, financiado por gobiernos de medio mundo. Donde Israel era una de las grandes accionistas. Las pruebas, de las que poseemos los documentos originales, hablan de una infección vírica. Un suero que mal empleado ha mutado en enfermedad. Ésta es tan letal como siniestra, no solo por su increíble porcentaje de mortandad sino por levantar a los cadáveres de los infectados convirtiéndolos en asesinos implacables que con un intercambio de fluidos, aumentan sus filas con las víctimas.

 

Algo para lo que no estamos preparados y que acabará con la vida de muchos inocentes, entre ellos niños, que como en el orfanato, son los menos culpables de la dirección que le hemos dado a nuestra sociedad. Ahora no podemos elegir, eso es un lujo que hemos desaprovechado con nuestra codicia, solo debemos intentar sobrevivir. Esta vez hagámoslo por ellos, para que tengan un futuro, nuestros hijos.

 

Así que con un canto optimista y de humanidad, hagamos frente a la amenaza que se nos viene encima que no entiende de razas, religiones y fronteras. Unamos nuestras fuerzas de una vez por todas contra ellos y que a los culpables de todo esto se les pueda señalar con el dedo y no permanezcan escondidos otra vez. La falta de información es la peor de las prisiones.

 

"Los viejos crean las guerras y los jóvenes mueren en ellas."

 

BOB (Robert Domenech)

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