Blogia
HOTEL CALIFORNIA

Capitulo 64 "HC la novela zombie"

PATRICK DIA XVI (Capítulo 64)


 

Cuando hemos llegado a la carretera de curvas de Lloret a Tossa y subimos a la parte más alta, Tomo y Bob han buscado la mejor zona para acampar. Sabemos que el bosque no es muy seguro, pero nuestra prioridad es encontrar al matón de la Santa Sede antes que él nos encuentre a nosotros y a Pete, mientras, nos tocará controlar a esos podridos, si es que aparecen. Cuando hemos aparcado el convoy, Jared y Tomo han sacado las motos de la Mercedes Sprinter, se han equipado con todo y salen a buscar a Victorio.

 

Dentro de la furgoneta estamos los demás sentados, es el mejor sitio para que no se nos vea. Shannon está tumbado medio adormilado y yo le voy preguntando a Bob como siempre.

 

-¿Porqué Victorio quiere acabar con Pete?- Le pregunto.

 

-Es un capricho del viejo loco, en vez de importarle la magnitud del problema, se dedica a utilizar al mejor de sus matones para descargar su furia contra un chaval que lo único que ha hecho es intentar sobrevivir. Le hizo chantaje con ayudar a su familia, mujer e hijo, lo peor de todo es que el viejo chiflado los mató en cuanto los raptaron. Después pensó que podría utilizarle, así que no le dijo nada al italiano de lo de su familia, Victorio no sabe nada de eso, tampoco sabe que la persona que le prometió salvarle  ya no está entre nosotros. Qué se joda, era un cínico. Le importaba más su venganza personal que no que el mundo se vaya al garete. En cuanto empezaron los problemas, miles de presuntos salvadores se aprovechaban de los desesperados y con promesas falsas les sacaban los últimos ahorros. ¿Qué es la religión sino?

 

 

 

 

-¿De mí dijo algo? –Le digo intrigado.

 

-Seguramente, tendría intención de hacer lo mismo contigo, pero Victorio no sabe donde estás. Si tiene que volver a hablar con el páter para “negociar” tu precio, se encontrará que el polideportivo ya no existe como él lo conoce. No hay nadie con quién hablar y ni siquiera su familia le está esperando. No me gustaría verme en su lugar.

 

De vez en cuando, nos vamos asomando por los retrovisores, dentro de la caja de la Mercedes no se escucha nada de lo que pasa fuera. Si nos rodeasen ahora mismo, sería difícil salir con vida de aquí.

 

-¿Porqué crees que el ejército estaba en la redacción cuando te encontramos?

 

-Supongo que en su enésimo intento de callar a la prensa. Cuando algo o alguien dice una verdad molesta, la forma más fiable de saber que es cierto, es viéndolos a ellos en la puerta intentando sabotear o incluso raptando la tirada de ejemplares. Como en este caso la noticia era digital, cogerían los ordenadores, los discos duros, los servidores, lo que les diera la gana, lo hacen solo por molestar. No podrán probar que lo que digo es falso, solo me acusarán de alterar el orden, crear noticias para favorecer a un partido político, lo que se les ocurra a sus abogados. Siempre imaginando que todo eso esté funcionando aún.

 

De repente, después de una hora desde que se han marchado, llegan los chicos con las motos. Se acercan y abrimos la puerta trasera, sin quitarse el casco Jared, me dice:

 

-Seguidnos, os queremos enseñar algo.- Dice mientras da la vuelta con la montura.

 

Nos subimos en la parte delantera de la Sprinter los tres, los otros dos coches se quedan en la explanada. Volvemos a la carretera, vamos bajando en dirección al poblado, hay coches aparcados a los lados de la calzada de cualquier forma.A unos cinco minutos de camino, un Porsche 911 plata está apartado a la izquierda, ha golpeado contra un Nissan Qashqai blanco, el intermitente izquierdo está parpadeando. Según nos vamos acercando, voy preguntándome que hacemos ahí, por que nos a traído Jared, la aleta delantera derecha está abollada y entonces me fijo en el interior. Los cristales están salpicados de sangre desde dentro, varias entradas de bala en la luna evidencian un ataque con un arma de gran calibre.

 

Salgo de la furgoneta corriendo, me paro a escasos dos metros del coche, caigo de rodillas, creo que sé quien hay dentro. Jared se acerca, me coge del hombro.

 

Nadie dice nada.

 

Solo una mano me da una placa identificativa que pone:

 

PETE 2003/12 

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres